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Faten, una madre refugiada en el campamento de Moria lanza un mensaje a las madres europeas.

 

Sam nos ha regalado esta entrevista, sus sentimientos e inquietudes.

Le preguntamos qué necesita, en qué podemos ayudarle. Su respuesta nos emociona por lo inesperada: “Llamadme de vez en cuando, quiero saber que estáis ahí, conmigo. Que somos amigos...”

Gracias, Sam.

 

Una vez más en Lesbos. Una vez más tratando de documentar una situación que, lejos de acabar, se enquista como una enfermedad maligna.